El death metal (en español: Metal de la muerte) es un subgénero extremo del heavy metal, considerado como uno de los más duros y pesados de éste mismo. De acuerdo con Ekeroth se caracteriza por impronunciables y profundas voces guturales, guitarras pesadamente distorsionadas y subafinadas, percusión rápida con un amplio uso del doble pedal, complejas canciones con numerosos quiebres, paradas y cambios de tempo, heterodoxos y torcidos esquemas para los riffs de guitarra. La temática de las letras del death metal abarcan temas desde sentimentalismo, odio, melancolía, temas de política y ambientales, romanticismo y violencia. Algunas bandas abarcan temas sobre el gore
Normalmente, una banda de death metal está compuesta por un vocalista, dos guitarristas, un bajista y un baterista, es decir, la formación estándar del heavy metal.
El death metal se origina en la radicalización de las tendencias musicales ya presentes en el thrash metal, pero desde una perspectiva que vuelve a enfatizar el sonido propiamente metalico, sobre todo la búsqueda de la complejidad compositiva y del virtuosismo musical, en lugar de la aproximación más directa del punk, que era la que había privilegiado el thrash original. Se suele señalar a Possessed como la primera banda de verdadero death metal, pues fueron ellos los que comenzaron a ejecutar una versión del metal que por primera vez reunía la velocidad típica, así como la voz gutural que sería el signo sonoro distintivo e inevitable del género. También se señala a la banda Mantas (que luego se convertiría en Death) como una de las primeras bandas en publicar varios demos que pueden ser etiquetadas como death metal. El trabajo de estos grupos comenzó en 1983 y básicamente estuvo bastante aislado hasta finales de la década.


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